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Marcelo Rizzi

que una cara de la moneda aloje lo cierto,
que la otra el error; que quien para fortuna
o desdicha una de las dos obtenga
—ese pequeño libro sin letras que cargará
para siempre en su morral—, como artesano
de Beocia, deje que hablen desde ese momento
sus herramientas; que una vez colmado
el impluvio salga a la puerta, de tal suerte
que al regalar collares para las hijas
del que siempre parte, done semillas
de su huerta para el que está por llegar

como quien ve la noche
por primera vez y considera
a todos los hombres
sus hermanos;
o como el pájaro que revolotea
buscando posarse en errónea
precisión del intento;
construyan ustedes el mortero
donde triturar los granos,
revivan ahora la sorpresa
en la rotura del dique
—semejante origen
no requiere más pruebas

Ese arrojarlo a uno a la intemperie de una lucidez extrema, a la vez desconcierto y revelación (donde, aunque nada cierra, "lo que es" pesa sin vueltas como "lo que es"). Un ejercicio de lectura particularmente productivo, consistente, a través de una escritura sagaz, sensible, responsable e imaginativa. Haberme encontrado hace poco con "El libro de los helechos" de Marcelo Rizzi, fue de veras lo que llamo "un descubrimiento", algo que no conocía y que me alegra mucho ahora conocer.

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