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Leónidas Lamborghini

 

VIII

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Ya: lo que quise decir está.
pero además; darse. el amor es.
darse.
Ya. lo dicho. lo que quise. el amor. la vida es:
dar la vida. darse. ya: hasta el fin.
ya: la razón. ya. la vida. la razón es. la vida es.
la razón de mi: darse. abrirse
la vida de mi: darse. ya. lo que quise. pero además.
la razón de mi vida es. la razón de mi muerte es: la Causa es.
ya: hasta el fin. mi misión: dar.
mi camino: dar. darse. veo. la vida de mí.
mi horizonte: dar. darse.
Ya: lo que quise, mi palabra
está.

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El juego verbal, lo central del trabajo de escritura puesto en la manipulación de significantes, puede bien producir un radical aumento en la capacidad de significar, de lograr que la materia verbal "diga" mucho más de lo que dice. A eso apuntaron, a través del montaje, los cortes y las repeticiones, las operaciones poéticas que Leónidas Lamborghini llamó "reescrituras" y donde más lo consiguió tal vez haya sido, haciendo hablar lo callado en La razón de mi vida, en Eva Perón en la hoguera. Al reencontrarme ahora con este fragmento,volví a esa evidencia, pero aun más, no sólo porque se cumple un siglo del nacimiento de María Eva Duarte, me pegó fuerte la verdad que late en esas palabras: "darse. el amor es. darse. Ya. lo dicho. lo que quise. el amor. la vida es: dar la vida. darse. ya: hasta el fin."

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