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Adam Gai

 

Tus diez

​

Te amarás sobre todas las cosas.
No tendrás dioses, solo tú serás uno.
Labrarás tu imagen, no en vano.
Codiciarás.
Cometerás.
Robarás.
Darás falso testimonio de tus bienes.
Te honrarás como nunca te han honrado.
No irás a tu guerra ya anunciada, 
otros irán por ti.

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Las Tablas de la Ley de la estúpida religión por la que el mundo en que realmente vivimos se rige. A cumplirse como sea, si no querés quedar afuera, en la banquina de los losers, los giles y los invisibles. Diez breves líneas apenas, sin necesidad de explicaciones ni comentarios, a través de una escueta ennumeración, lo meten a uno de lleno (o le permiten a uno meterse) en una revelación: así son las cosas y más vale que no te hagas el boludo. Si, al menos, tenés algún interés en no seguir atrapado en esa trampa voraz. Siempre, desde un principio, esa forma de relación con el mundo y con los otros que es el capitalismo propuso, antes que nada, aunque sin decirlo nunca del todo, poner en lugar de Dios o de los dioses al grotesco dios llamado "Yo", pero nunca como en esta etapa, llámese "neoliberalismo" o como se llame, se presentó tan claro, fuerte y generalizado ese evangelio. También para hacerse cargo de eso sirve la poesía, sobre todo si, como en el poema de Adam Gai, no es declarando ni reclamando que lo hace, sino por medio de lo que la escritura poética puede por sí misma producir.

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