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Tristan Tzara

 

Elegía

El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas

 

Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil

 

Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos

 

Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana

 

Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.

Ese uso de la concreta imagen sensorial, su valor metafórico, para transmitir, a través de impresiones, asociaciones, connotaciones, algo que otras escrituras no pueden. Como si, se comunicaran directamente experiencias, modos de sentirse en situación, vida vivida o a vivir, con todo lo que eso implica. Desde el abandono de lo que venía con la herencia del surrealismo, la poesía fue perdiendo, para ganar otras posibilidades, ese don. No sé si podrá alguna vez recuperarlo pero entretando uno puede disfrutarlo, tan vigente como cuando fue escrito, en este poema de Tristan Tzara. Un poema de amor, sí, pero que para comunicar sentimientos lo hace a través de sensaciones. Algo que el poema da a vivir. 

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