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Miguel Gaya

 

Una excursión a los indios Ranqueles
.
Para que engorde el caldo
le ponemos
cosas innombrables.
Para que tenga sustancia.
Y después negamos
"Tiene choclo nomás
alguna tripa gorda..."
.
Tierra de ranqueles es ésta.
De cristianos dudosos.
Más que de mentiras
nos alimentamos de ocultamientos.
Todos comimos
carne de yegua
gusanos de la tierra.

Una sencillez que no es simpleza, una complejidad que permanece tácita, sin ninguna gana de ostentarse, en un decir sereno, preciso, gustoso de ocuparse del mundo concreto, de ver qué hay de significativo en lo que no tiene o no parece tener nada "fuera de lo común", sustentado por un saboreo de cada palabra, un disfrutar lo que de movimiento tiene la entonación. El modesto prodigio de compartir la existencia como motivo de fondo, al que la intervención de "lo cultural" anima o estremece: la cultura como componente de la vida, en función de la vida, haciendo más viva la vida.

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