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Leónidas Lamborghini

IX
 

para mí los obreros:
en primer lugar. para mí los que estuvieron. los que cruzaron
viniendo. los que en columnas alegres. los que dispuestos.
los que a todo los que a morir. para mí los que en diagonales
avanzaron. los que hicieron callar. para mí los que todo el día
los que reclamaban. los que a gritos. los que encendieron:
los que hogueras.
para mí en primer lugar: todos los que: aquella noche.
para mí: todos los que antes.
todos los que ahora.
todos los que mañana.
todos los que: hogueras.
para mí los organizados. los obreros: ¡ellos son!
los que sostienen ¡ellos son!
todos los que antes todos los que ahora todos los que mañana.
el amor de mí.
la esperanza de mí.
para mí el pueblo: ¡ellos son!

Frases truncas para que en lo omitido algo destelle potente, o se cargue más de significación cada palabra y cada frase sea como un disparo, algo que habla más por su propia fuerza sonora y semántica que por su lugar en el discurso. Ensambles inusuales de frases y palabras, repeticiones de frases y/o palabras para que eso que se dice no sólo “se diga” sino además, y sobre todo, irrumpa, a golpes de balbuceo. “Reescritura” llamó Leónidas Lamborghini a ese procedimiento de recorte y montaje por el que pudo potenciar en las palabras de Eva Perón su núcleo candente (y “eterno”, diría, pensando en que hoy palpita tanto como hace seis décadas, o más) y que la que hable en el poema sea esa pasión llamada Evita. Que, como suele ocurrir con la escritura poética cuando se la ejerce a fondo, no sólo habla de y por “esa mujer”: se dice a sí misma como pasión abierta, en cada ocasión y en cada lugar en que la lectura la ubique. Al cumplirse otro aniversario de la muerte de María Eva Duarte.

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