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Miguel Gaya

 

Saqueos en Rincón de Milberg

Han visto a los hombres?
Han visto a los hombres
correr
entre los alimentos rotos 
de los supermercados?

Los altos, claros hombres
encharcándose en aceite
harina
azúcar que chirría?

Los hombres corren
con su carga de comida

y algunos de
los iguales libres fraternos
hombres
caerán muertos
por bala
por fideos

No me interesa la poesía como instrumento de la política, o de la lucha social o de cualquier otra cosa (y conozco demasiado bien los casos en que algún hecho político o social es aprovechado por la vanidad de alguien que escribe "poesía"). Pero cuando me encuentro con un poema como este, que a propósito de otros saqueos, escribió Miguel Gaya hace mucho, no puede no afectarme la conexión que automáticamente se me produce: el chico asesinado por la policía en el Chaco. Algo se desata en uno, quiera o no, algo se revela y le permite a uno reconocerse, sentir que “está tocando una verdad”. Más cuando, como en este caso, el poema es, más que un “decir” algo o un decir sobre algo, un hecho. Un hecho verbal, que lo que a su vez hace es mostrar un hecho, concreto: se trata de que hable por sí mismo. Sin juicios ni comentarios ni explicaciones ni afirmaciones, mostrarlo, ponerlo ahí, para que quien pueda y quiera se haga cargo.

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