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Rafael Espinosa

 

Gorros de mapache

Afuera ocurre literalmente todo.
Lo menos ruidoso es el agujero
de ozono recibiendo el alma
de David Bowie. Quien decide 
respirar debe atenerse al destino
de un bombardero, ver gente muerta
convirtiéndose en hongos alucinógenos
y agradecer con un altar de escombros, 
descubrir juntos la náusea y la piedad. 
Adentro hay una mezcladora de cemento
y adentro habito yo. Pero llegó
borracho mi hijo, que anda sin trabajo 
y pasa las noches en discotecas de
.................................................[ambiente, 
y me pidió guardar silencio, ser un amante
en su sueño. Pensando que la vida
es real, me puse a dibujar ciruelas
en este cuaderno. Sería hermoso
comerlas o acomodarlas con cuidado
en una canasta. No tengo a quién 
regalársela, si la compasión es real.

Estoy disfrutando mucho la lectura de "El vaquero sin agua en la cantimplora", y sigo sin encontrar respuesta cuando me pregunto por qué me gusta como me gusta la poesía de Rafael Espinosa. "Inteligencia astuta" es una fórmula que se me ocurre. Otras: "burlas a la expectativa", "intervención mutua de realidades diversas", "delirio que se rehusa a presentarse como tal", "reordenamiento de la realidad para dar a la mente la posibilidad de trabajar o jugar de modo de que ese placer lo mantenga a uno altamente despierto". Pero no alcanza, es mucho más que eso.

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